Eres de los que espera a que llegue el viernes para disfrutar de tu vida? ¿De los que sólo trabaja todo el año para esperar a tener una semana de vacaciones? ¿Porqué estás aplazando tu vida? ¿Cuál es el sentido de hacer esto? Sal ahí fuera y persigue tus sueños. Cada día debes levantarte con la ilusión de vivir tu propia vida.
Mostrando las entradas con la etiqueta metas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta metas. Mostrar todas las entradas
martes, 24 de mayo de 2016
jueves, 21 de abril de 2016
Solo trata de ser Bueno
Un tulipán no trata de impresionar a nadie. No se esfuerza en ser diferente de una rosa. No tiene que hacerlo. Es diferente. Y hay sitio en el jardín para cada una de las flores
No trates de ser original, sólo trata de ser bueno, de ser el mejor en lo que hagas, de dar el máximo de ti mismo y con eso lograrás tus objetivos.
A veces tomamos equivocadamente este consejo, si alguien te dice que seas tú mismo tratamos de esforzarnos para demostrar cómo somos, para que a todo el mundo le quede claro lo que creemos que somos, lo que podemos dar. En cambio no nos esforzamos para que lo que tenemos sea lo mejor posible.
Si uno canta, por poner un ejemplo, tiene que tratar de cantar lo mejor posible. No vale únicamente con ir a demostrar a los demás que canta. La lucha es ser el mejor. Esto vale para lo que sea que quieres hacer. Tienes que destacar por encima de todos, no por ser original ni diferente sino por ser el mejor.
Ser original es algo implícito, algo que todos tenemos. Así que no pierdas tiempo pensando cómo puedes ser más original sino cómo puedes hacer mejor lo que mejor haces.
lunes, 21 de marzo de 2016
¿Irse o quedarse?
Para esto hay algo esencial, el valor para hacerlo. Parece una tontería irse de su país. Valor ¿por qué? si nos encanta a todos viajar. Si, valor para coger una maleta, dejar todo atrás y descubrir mundo. Para cambiar tus hábitos y tu sitio fijo, valor para agarrar tu vida y llevarla a cualquier esquina del mundo.
Acomodarse es lo peor que puede hacer una persona en la vida, los cambios son buenos, y cada nueva experiencia te hace más grande .Goethe decía que cuando uno toma una decisión todo comienza a actuar a nuestro favor. El gran enemigo de nuestra decisión es la inercia, esa tendencia humana muy natural a seguir viviendo en el día a día. La inercia nos puede llevar a lo que Aquiles Nazoa llamaba darle vueltas a la noria. Al tomar la decisión veremos que la mayoría de la gente estará dispuesta a ayudarnos, tengo muchos amigos fuera de Venezuela que insisten en que me vaya y sé que me ayudarían. Sea cual sea tu decisión tómala y actúa hoy.
Para los que se van! Buen viento y buena mar, yo mientras guardo de nuevo mi pasaporte, aun no tengo lugar a donde ir
Para los que se van! Buen viento y buena mar, yo mientras guardo de nuevo mi pasaporte, aun no tengo lugar a donde ir
El propósito de tu vida
Conversaba con un amigo, a quien llamaré Pedro, el cual me decía que su vida laboral en el último año había dado un vuelco tremendo. Por las cosas que le estaban sucediendo, sentía que había perdido el norte y se cuestionaba si seguir haciendo lo mismo o cambiar profesionalmente de rumbo. Sin embargo, esto último tampoco le resultaba tan fácil, pues había hecho un par de intentos hasta ese momento sin obtener mucho avance. Pedro no lograba descubrir qué era lo que realmente le apasionaba y le hacía vibrar. Constantemente se preguntaba cuál era su propósito en la vida y si es que realmente todos tenemos uno.
Indagando un poco más en sus sentimientos, caímos en la cuenta de que él consideraba que tener una misión en la vida estaba asociado con algo místico, que tenía que ser algo trascendental, espiritualmente hablando. Pedro asociaba misión de vida con personajes como la Madre Teresa de Calcuta o Nelson Mandela, quienes pusieron su vida al servicio de la humanidad. O quizás con personas un poco menos públicas, pero que después de haber pasado por alguna experiencia dolorosa han hecho de estas una vía para su desarrollo espiritual y han puesto su aprendizaje al servicio de otros. Mi amigo no sentía que cumplía con ninguno de estos “requisitos”.
Creo que en estos tiempos que corren, en los que tanto se está hablando de conectarnos con nuestro propósito de vida, estoy seguro de que más de uno se ve reflejado en la situación de Pedro. Sin embargo, a mi entender, conectarnos con nuestro propósito no se trata de hacer algo extraordinario, sino de descubrir nuestros dones y talentos naturales, esos que todos tenemos y cuya combinación nos hace ser únicos e irrepetibles, para convertirlos en los cimientos sobre los cuales edificamos nuestra vida.
A continuación comparto contigo las claves que le brindé a mi amigo y que le ayudaron a clarificar su mente y a enfrentar sus dudas.
1.- ¿Qué haces muy bien?
En lugar de enfocarte en tus debilidades, refuerza aquellos aspectos que te gustan de ti, aquello que sabes hacer, y piensa en tus supuestas debilidades como oportunidades de mejora. Piensa en ¿qué aspectos te hacen único? Quizás esa “debilidad” que tanto te perturba puedas convertirla en una gran fortaleza cuando descubras el modo de usarla a tu favor. También resulta más productivo y satisfactorio reconocer nuestras cualidades positivas y enfocarnos en ellas, que esforzarnos por destacar en un área que no es nuestro fuerte.
2.- ¿Cómo lo haces?
Constantemente estamos ejecutando una cantidad de tareas y obteniendo sencillos logros que involucran una cantidad de competencias de nuestra parte, sin embargo, la mayoría de las veces pasamos por alto este hecho, pues lo hacemos de manera casi automática. Al hacerte consciente de tus habilidades, puedes convertirlas en un pilar fundamental para el logro de tus deseos y por ende hacer que tu vida adquiera un propósito.
3.- ¿Qué te hace feliz como individuo?
En lugar de ser nosotros mismos, nos hemos transformado en la persona que creemos que “deberíamos ser”, ajustando nuestras expectativas de la vida según lo que se espera de nosotros en los roles que desempeñamos día a día: madre/padre, amigo, colega, jefe, hermano, hijo, etc. Dejamos muy poco espacio en nuestras vidas para conectarnos con las cosas que realmente nos gustan y emocionan. No obstante, tu propósito está directamente relacionado con lo que te gusta.
¿Te gusta leer, escribir, practicar algún deporte, cantar o pintar? O quizás ¿hacer negocios, vender, conversar, escuchar o cocinar? Cualquier cosa que te fascine hacer es una pista segura para que descubras tu propósito. Recordar qué te gustaba hacer cuando eras niño es también un buen principio para conectarte con tu misión de vida.
4.- Hagas lo que hagas, o para quien lo hagas, lo importante es que lo disfrutes
Para vivir tu propósito no tienes que ser el dueño de tu propia empresa, o crear un producto que revolucione a la humanidad como lo hicieron Steve Jobs o Mark Zuckerberg. Lo importante es que la actividad que desempeñes te motive lo suficiente para que des lo mejor de ti y desarrolles tu verdadero potencial.
¡No todo es trabajo!
Puedes hacer lo que te apasiona en otros ámbitos de tu vida, si te gusta cocinar, disfruta haciéndolo para tus familiares y amigos. Si sientes placer creando con tus manos, haz cosas para tu casa o para regalar a los amigos. Lo importante es que hagas aquello que te enriquece como individuo y te convierte en un mejor ser humano. Permitiendo así que tu verdadero Ser se manifieste. Esto no solo te beneficia a ti, sino que la armonía que experimentas en tu vida la extiendes hacia todo y todos los que te rodean. Así no solo pones tus talentos a tu servicio, sino también al de la humanidad.
Indagando un poco más en sus sentimientos, caímos en la cuenta de que él consideraba que tener una misión en la vida estaba asociado con algo místico, que tenía que ser algo trascendental, espiritualmente hablando. Pedro asociaba misión de vida con personajes como la Madre Teresa de Calcuta o Nelson Mandela, quienes pusieron su vida al servicio de la humanidad. O quizás con personas un poco menos públicas, pero que después de haber pasado por alguna experiencia dolorosa han hecho de estas una vía para su desarrollo espiritual y han puesto su aprendizaje al servicio de otros. Mi amigo no sentía que cumplía con ninguno de estos “requisitos”.
Creo que en estos tiempos que corren, en los que tanto se está hablando de conectarnos con nuestro propósito de vida, estoy seguro de que más de uno se ve reflejado en la situación de Pedro. Sin embargo, a mi entender, conectarnos con nuestro propósito no se trata de hacer algo extraordinario, sino de descubrir nuestros dones y talentos naturales, esos que todos tenemos y cuya combinación nos hace ser únicos e irrepetibles, para convertirlos en los cimientos sobre los cuales edificamos nuestra vida.
A continuación comparto contigo las claves que le brindé a mi amigo y que le ayudaron a clarificar su mente y a enfrentar sus dudas.
1.- ¿Qué haces muy bien?
En lugar de enfocarte en tus debilidades, refuerza aquellos aspectos que te gustan de ti, aquello que sabes hacer, y piensa en tus supuestas debilidades como oportunidades de mejora. Piensa en ¿qué aspectos te hacen único? Quizás esa “debilidad” que tanto te perturba puedas convertirla en una gran fortaleza cuando descubras el modo de usarla a tu favor. También resulta más productivo y satisfactorio reconocer nuestras cualidades positivas y enfocarnos en ellas, que esforzarnos por destacar en un área que no es nuestro fuerte.
2.- ¿Cómo lo haces?
Constantemente estamos ejecutando una cantidad de tareas y obteniendo sencillos logros que involucran una cantidad de competencias de nuestra parte, sin embargo, la mayoría de las veces pasamos por alto este hecho, pues lo hacemos de manera casi automática. Al hacerte consciente de tus habilidades, puedes convertirlas en un pilar fundamental para el logro de tus deseos y por ende hacer que tu vida adquiera un propósito.
3.- ¿Qué te hace feliz como individuo?
En lugar de ser nosotros mismos, nos hemos transformado en la persona que creemos que “deberíamos ser”, ajustando nuestras expectativas de la vida según lo que se espera de nosotros en los roles que desempeñamos día a día: madre/padre, amigo, colega, jefe, hermano, hijo, etc. Dejamos muy poco espacio en nuestras vidas para conectarnos con las cosas que realmente nos gustan y emocionan. No obstante, tu propósito está directamente relacionado con lo que te gusta.
¿Te gusta leer, escribir, practicar algún deporte, cantar o pintar? O quizás ¿hacer negocios, vender, conversar, escuchar o cocinar? Cualquier cosa que te fascine hacer es una pista segura para que descubras tu propósito. Recordar qué te gustaba hacer cuando eras niño es también un buen principio para conectarte con tu misión de vida.
4.- Hagas lo que hagas, o para quien lo hagas, lo importante es que lo disfrutes
Para vivir tu propósito no tienes que ser el dueño de tu propia empresa, o crear un producto que revolucione a la humanidad como lo hicieron Steve Jobs o Mark Zuckerberg. Lo importante es que la actividad que desempeñes te motive lo suficiente para que des lo mejor de ti y desarrolles tu verdadero potencial.
¡No todo es trabajo!
Puedes hacer lo que te apasiona en otros ámbitos de tu vida, si te gusta cocinar, disfruta haciéndolo para tus familiares y amigos. Si sientes placer creando con tus manos, haz cosas para tu casa o para regalar a los amigos. Lo importante es que hagas aquello que te enriquece como individuo y te convierte en un mejor ser humano. Permitiendo así que tu verdadero Ser se manifieste. Esto no solo te beneficia a ti, sino que la armonía que experimentas en tu vida la extiendes hacia todo y todos los que te rodean. Así no solo pones tus talentos a tu servicio, sino también al de la humanidad.
Rayando Paredes
De niño siempre raye paredes, que vueltas da la vida lo que antes me era reprimido hoy día es mi primera herramienta para crear y mi mejor momento del día( aunque la Sra. Dulce que es nuestra colaboradora de limpieza se incomoda un poco) tengo todas las paredes y ventanas de la oficina rayadas con ideas, pasos, planes pero sobre todo con metas.
Ha sido un largo camino. No siempre fue así.
Hubo un tiempo donde la angustia me mordía el estómago. Donde no sabía cómo llegaría a final de mes. Donde iba a pie por no poder permitirme un triste boleto de metro. Una época en la que no osaba soñar en grande porque mi mayor preocupación era resolver el día.
Hubo un tiempo donde la angustia me mordía el estómago. Donde no sabía cómo llegaría a final de mes. Donde iba a pie por no poder permitirme un triste boleto de metro. Una época en la que no osaba soñar en grande porque mi mayor preocupación era resolver el día.
Mi vida cambió cuando toqué fondo, el día en que el peor de los escenarios se hizo realidad, cuando ya no podía soportar un día más en un trabajo que asfixiaba mi alma.
¿Cómo era posible que con 35 años estuviera arruinado? ¿Qué carajo pasó para que, a pesar de tener todas las oportunidades, hubiera fallado, me sintiera tan frustrado profesionalmente y tuviera la autoestima colgando de un hilo? Esa no era la pinta que me imaginaba que tendría mi vida a esas alturas.
Fue entonces cuando empecé un camino introspectivo que me ha llevado hasta lo inimaginable. Un proceso que reflejo en las paredes.
Mi vida hoy no tiene ni punto de comparación al desastre de hace unos años y aún me maravillo al ver todo lo que he construido a pesar de los obstáculos.
Actualmente trabajo en proyectos que me apasionan, tengo los mejores clientes del mundo, actúo desde mi talento y fortalezas y mi negocio está alineado con mis valores y visión de vida ideal.
Y como seguramente tú quieres lo mismo y veo que aún sigues por aquí, te contaré como lo hice:
Me harté. Mucho. Monumentalmente. Sin embargo, supe conducir toda esa rabia y transformarla en acción. Dije basta. Se acabó. Hasta aquí hemos llegados.
Enfoqué. comencé a rayar cuadernos, hojas y paredes, hice un plan.
Toreé las mutaciones de eses demonio interno que llevamos todos, aquella parte de ti que te dice que ni se te ocurra mover un dedo, que no arriesgues, que no pruebes, que es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Me di permiso para soñar bien grande, conecté con mi ambición y dejé que alimentara el motor.
¿Soy feliz? Sí. Pero la felicidad es una decisión y una actitud. Decidí hace unos años que no sería una víctima y que haría todo lo que estuviera en mis manos para sentirme realizado.
De todo este proceso salió un proyecto con el que pretendo acompañar a las personas a conseguir sus más ambiciosos sueños personales( Pronto sabrán de el). Para que todos nos sintamos fuertes, merecedores, capaces y sobretodo felices.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




